Quiénes somos
Visión, Misión, Valores y Prácticas
Nuestra visión
Una iglesia en células, sencilla y apasionada, que vive el amor de Cristo y lo da a conocer en todo el mundo.
Nuestra misión
Llevar el Evangelio a todas las personas, transformándolas en discípulos de Jesús.
Nuestro ministerio
Somos una comunidad de discípulos de Cristo que existe para ministrar a Dios, a los santos y al mundo.
Nuestra fe y nuestros valores
Nuestra declaración de fe presenta los principios y valores que orientan aquello en lo que creemos y la manera en que vivimos como iglesia.
1. Dios
Creemos en la existencia de un único Dios eterno, personal, inteligente y espiritual, eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
2. La creación
Creemos en la soberanía y la sabiduría de Dios en la creación y el sustento del universo, en la providencia, en la revelación y en la redención.
3. Jesucristo
Creemos en el Señor Jesucristo como Hijo Unigénito y coexistente con el Padre; en Su encarnación humana; en Su nacimiento virginal; en Su vida sin pecado; en Sus milagros divinos; y en Su sacrificio redentor.
Creemos también en Su resurrección y ascensión corporal, en Su mediación ante Dios y en Su segunda venida personal y visible, con poder y gloria.
4. El Espíritu Santo
Creemos en el Espíritu Santo, en Su personalidad, divinidad y obra. Él realiza la conversión y la regeneración del pecador y le concede poder para testificar del Evangelio y ejercer dones.
5. La Biblia
Creemos en la inspiración divina y total de las Sagradas Escrituras y en su suprema autoridad como única y suficiente regla de fe y conducta. Creemos que no existe error ni engaño alguno en todo lo que la Biblia declara.
6. La humanidad
Creemos que el ser humano fue creado por Dios a Su imagen, que pecó en Adán y que cayó de su estado original de santidad por transgresión voluntaria.
Por eso, es ahora pecador por naturaleza y por elección, y está bajo la condenación de Dios.
7. La salvación
Creemos en la salvación y la justificación del pecador por el sacrificio expiatorio de Jesucristo, recibidas por la fe en Él, como una gracia de Dios, independientemente del mérito humano, de las buenas obras o de las ceremonias.
8. La Iglesia
Creemos que la Iglesia es el cuerpo universal y espiritual de Cristo, cuya cabeza es Él, con la misión de predicar el Evangelio en todo el mundo.
En su expresión local, la Iglesia es un cuerpo vivo, una comunión de creyentes congregados para la edificación, la adoración y la proclamación del Evangelio.
Creemos también que Cristo confirió a Su Iglesia, con carácter permanente, dos ordenanzas: el Bautismo y la Cena del Señor.
9. La Gran Comisión
Creemos que es deber de todas las iglesias locales y de cada cristiano esforzarse por hacer discípulos de todas las naciones y proclamar a toda criatura la gran salvación de Dios.
10. El servicio cristiano
Creemos que es deber de todo cristiano servir a Dios con buena mayordomía, promover la paz entre todas las personas y la cooperación entre las iglesias y los hermanos, con miras a cumplir los grandes objetivos del Reino de Dios.
11. La eternidad
Creemos en la inmortalidad del alma, en la resurrección corporal de todos los muertos, en el juicio final del mundo por el Señor Jesucristo, en la eterna bienaventuranza de los creyentes y en la eterna condenación de los no creyentes.
12. El fin de los tiempos
Creemos en el avivamiento prometido por Dios y en que toda la Tierra se llenará de la gloria del Señor. Como consecuencia, todos los enemigos estarán bajo los pies de la Iglesia, y el último en ser vencido será la muerte. Después de esto, estaremos para siempre con el Señor.
Nuestras prácticas
La Red Zoe fue fundada en 2018, en la ciudad de Laranjeiras do Sul, en Paraná (Brasil), por el pastor Cesinha Sitta, con el objetivo de apoyar y dar cobertura a las iglesias aliadas en Brasil y en el exterior.
Nuestro camino está marcado por el discipulado, el evangelismo, la adoración, el servicio, las relaciones y la enseñanza de la Palabra de Dios.
Todas las iglesias vinculadas a la Red Zoe comparten cinco pilares fundamentales.
1. Una red de iglesias en células
La célula es la estructura básica y fundamental de nuestras iglesias.
Así como las células contribuyen al crecimiento y la renovación de un organismo vivo, los grupos pequeños promueven el crecimiento y la edificación de la comunidad. Cada célula expresa la identidad de la iglesia y comparte su visión y su propósito.
Su función es cuidar de las personas, fortalecer la vida en comunidad y multiplicarse, contribuyendo al crecimiento sano de la iglesia.
Las células promueven:
- Evangelismo: compartir el mensaje de Jesús.
- Pastoreo: acompañar y cuidar a las personas.
- Comunión: construir relaciones y compartir la vida.
- Oración: buscar a Dios e interceder unos por otros.
- Enseñanza de la Palabra: conocer y practicar los principios bíblicos.
No entendemos la célula como un ministerio más. Todos los que desean integrarse como miembros necesitan participar activamente en una célula, porque creemos que todos los miembros deben ser discipulados.
Nuestro deseo es que cada persona forme parte de la comunidad y abrace con nosotros la visión que Dios nos ha dado. Más que una organización, queremos ser un organismo vivo.
2. Una iglesia en el templo y en las casas
Las células y los cultos de celebración forman parte de nuestra manera de vivir como iglesia.
Desde el comienzo de la Iglesia Primitiva, los cristianos se reunían tanto en espacios públicos como en las casas:
“Todos los días seguían reuniéndose en el patio del templo. Partían el pan en las casas y compartían la comida con alegría y sencillez de corazón.”
Hechos 2:46
“Todos los días, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar que Jesús es el Cristo.”
Hechos 5:42
La vida de la iglesia estaba marcada por la enseñanza de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan, las oraciones y la manifestación de señales y prodigios.
Entendemos que este es un modelo bíblico y eficaz para cumplir la misión de la Iglesia.
En las células, vivimos el día a día de la comunidad por medio de las relaciones, el cuidado y el discipulado. En los cultos públicos, reunimos a la iglesia para celebrar juntos a nuestro Dios.
3. Una iglesia que sirve por medio de la acción social
Toda iglesia vinculada a la Red Zoe desarrolla un proyecto de acción social.
Creemos que fuimos llamados a ministrar al Señor, a los santos y al mundo. Por eso, buscamos contribuir con la sociedad por medio de la predicación del Evangelio y de acciones que expresen el amor de Cristo.
La acción social es una manera de manifestar nuestra fe y una importante estrategia de evangelismo. Queremos ser sal de la tierra y luz del mundo, atendiendo necesidades y contribuyendo a la transformación social.
Referencias: Santiago 2:14–17; Mateo 5:13–14.
Nuestros proyectos nacen, en su mayoría, de las necesidades que identificamos a nuestro alrededor. Las relaciones construidas en las células nos ayudan a conocer la realidad de las personas y a encontrar oportunidades para servir.
Entre las iniciativas que desarrollan las comunidades están:
- Deporte y educación: escuelas deportivas, ballet, artes marciales, refuerzo escolar y proyectos en escuelas.
- Ayuda a las familias: donación de alimentos y atención a personas en situación de vulnerabilidad.
- Cultura y capacitación: música, artes, teatro y cursos de formación profesional.
- Cuidado y apoyo: atención psicológica, consejería y apoyo a familias en duelo.
- Servicio a la comunidad: espacios cedidos para vacunación, atención de salud y reuniones comunitarias.
Cada iglesia desarrolla sus acciones según la realidad local, buscando atender al pobre, al necesitado, a la viuda y al huérfano.
Referencias: Santiago 1:27; 1 Juan 3:17.
Deseamos ver a personas conociendo a Cristo y con sus historias transformadas. Los proyectos sociales son herramientas para mejorar la vida de las personas mientras expresamos nuestro amor a Jesús sirviendo al prójimo.
4. Una iglesia que persevera en oración
Toda iglesia vinculada a la Red Zoe debe cultivar un proyecto sólido de oración.
Orar es hablar con Dios y relacionarse con Él cada día, de manera sencilla y comprometida. Más que una actividad de la iglesia, la oración debe formar parte de nuestro estilo de vida.
Creemos que la oración es fundamental para todo lo que hacemos. A lo largo de la historia cristiana, ha acompañado avivamientos, la transformación de vidas y el avance del Evangelio.
Jesús enseñó sobre la importancia de la oración y nos dejó Su propio ejemplo de una vida dedicada a la comunión con el Padre.
Referencias: Mateo 6:5–15; Mateo 14:23.
Su testimonio marcó a los discípulos, que Le pidieron:
“Señor, enséñanos a orar.”
Lucas 11:1
Las iglesias de la Red Zoe son carismáticas: valoran el mover del Espíritu Santo y desean ver crecer una multitud de discípulos de Jesús.
Animamos a cada miembro a cultivar la oración, el ayuno y la vida devocional. Para ello, muchas comunidades promueven salas de oración, Tabernáculos de David, vigilias, torres de vigía y otros espacios dedicados a buscar al Señor.
Nuestro deseo es que cada persona desarrolle una vida constante de oración y comunión con Dios.
5. Una iglesia que forma nuevos líderes
Toda iglesia vinculada a la Red Zoe desarrolla un proyecto de formación de nuevos líderes.
Creemos que el discipulado es una estrategia que nos dejó Jesús. Fue por medio de este proceso que Él llamó, acompañó y formó a los apóstoles que llegarían a ser los líderes de la Iglesia Primitiva.
Para nosotros, discipular es construir una relación personal y comprometida, en la que un discípulo más maduro ayuda a otros a acercarse a Jesús y a dar fruto.
Este proceso implica enseñanza, acompañamiento y relaciones que favorecen la madurez cristiana y la preparación para cumplir la voluntad de Dios.
Escuela de Líderes
La Escuela de Líderes ofrece fundamentos bíblicos para consolidar la decisión por Cristo y promover el crecimiento en la vida cristiana.
La formación está organizada en tres módulos, de aproximadamente tres meses cada uno:
- Casa sobre la Roca: fundamentos básicos de la fe y de la vida cristiana.
- Permanecer y Dar Fruto: comprensión del propósito de Dios y su aplicación a la vida.
- Casa del Alfarero: formación y maduración del carácter cristiano.
Al concluir la escuela, se anima a los alumnos a participar en el Reencuentro con Dios, que forma parte del camino de formación de liderazgo.
Después del Reencuentro y de la evaluación de su líder de célula, el discípulo está preparado para asumir el liderazgo de una célula.
Nuestro camino de formación
- Célula evangelística: cuidado y pastoreo.
- Encuentro con Dios: ayuda en la decisión por Cristo.
- Escuela de Líderes: formación y capacitación.
- Reencuentro con Dios: cuidado de las cuestiones emocionales, buscando deshacer aquello que limita el camino.
- Célula de discipulado: acompañamiento para vivir el propósito de Dios.
Orientaciones de la Red Zoe
Bebidas alcohólicas
La Red Zoe orienta a sus miembros a abstenerse del consumo de bebidas alcohólicas.
Reconocemos los daños que el alcohol puede causar a las personas, a las familias y a la sociedad, entre ellos violencia, conflictos, separaciones, enfermedades y accidentes.
La postura de abstinencia también tiene antecedentes en la historia cristiana, como la posición de John Wesley y del movimiento metodista ante los problemas relacionados con el consumo de alcohol.
Entendemos que todo cristiano está llamado a ejercer su sacerdocio, viviendo en consagración a Dios. A la luz de este compromiso, orientamos a nuestros miembros a renunciar al consumo de bebidas alcohólicas, también de forma social o moderada.
Nuestra posición expresa el compromiso con la vida, con el cuidado de las familias y con la consagración al Señor.
Familia y matrimonio
Creemos que la familia es un proyecto de Dios y nació en Su corazón.
No creemos en familias perfectas, sino en la promesa bíblica de familias bendecidas. Creemos que una familia bendecida forma parte del proyecto de Dios para el ser humano.
Entendemos el matrimonio como una institución divina y santa. Según nuestra comprensión bíblica, es la unión de un hombre y una mujer que consagran su relación a Dios para vivir según los principios de Su Palabra y formar una familia.
“Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.”
Génesis 2:24
Dones del Espíritu Santo
Creemos en la operación de los dones del Espíritu Santo, tal como se presentan en 1 Corintios 12, 13 y 14 y se manifestaron en la Iglesia Primitiva a lo largo del libro de los Hechos.
Creemos en la sanidad divina, tal como fue testimoniada en el ministerio de Jesús y en la vida de la Iglesia Primitiva.
Referencias: Mateo 8:16–17; Marcos 16:17–18; Hechos 4:30; Romanos 8:11; 1 Corintios 12:9; Santiago 5:14.
Creemos en el mover profético y sobrenatural del Espíritu Santo y animamos a toda la iglesia a conocer y profundizar en esta práctica.
